costumbres

27.05.2014 10:17

COSTUMBRES Y TRADICIONES

Michoacán  se encuentra inmerso en un ambiente de colorido y festejo, 
pero tambien de una gran espiritualidad. Esto logra una fusión muy interesante 
que atrae a gente de todo el mundo a nuestras tierras.

LA DANZA DE LOS VIEJITOS

En esta danza, ejecutada con un fino sentido de humor, 
los danzantes van ataviados con el traje peculiar de los campesinos de esa 
zona, que consiste en camisa de manta blanca y calzones del mismo material 
con la parte baja finamente bordada; llevan máscaras de pasta de caña de maíz, 
madera o barro con facciones sonrientes de ancianos desdentados pero, con el
color de la piel rozagante y sonrozado de la juventud.
 

TORITO DE PETATE

Baile que se realiza desde el siglo trece donde se tienen 3 diferentes hipótesis de su origen, 
una es que se dio con la llegada de Vasco de Quiroga a tierras de la antigua Valladolid y que 
se debió a una practica de evangelización, otra se le atribuye a una practica de ganadería y 
la otra a una practica con tintes africanos, esto por la música utilizada para la danza, en 
la región de Tarímbaro estos rituales se realizaban para recibir a un representante religioso, 
del clero, donde se realizaba primero la misa y luego los bailes de la vaquilla.

NOCHE DE MUERTOS

En Michoacán y particularmente en las comunidades indígenas purépechas, 
resultan de particular trascendencia por ser una de las expresiones rituales con profunda significación, 
más allá de su singular vistosidad. El 1° y 2 de noviembre de cada año, los panteones 
y casas donde se hace “la espera” se cubren con flores de cempasúchil, 
velas, fruta, pan, incienso. Altares y tumbas se adornan profusamente, 
se prepara y comparte comida y bebida, se lleva ofrenda, se reza, 
hay ambiente festivo y al mismo tiempo se percibe profundo sentido comunitario y orden ceremonial.

SEMANA SANTA

Su origen data del siglo XVI, cuando los conquistadores llegaron a América,  en Michoacán fueron 
los franciscanos quienes a su llegada a Valladolid, construyeron su primera Hermita, realizaron 
una labor evangelista en toda la región, incluyendo la ribera del lago de Pátzcuaro, destacando 
la Hermita fundada en Tzintzuntzan. Durante el siglo XVI, los franciscanos y los agustinos 
se dieron a la tarea de evangelizar a los indígenas rezagados que se ocultaban en la sierra, 
se dedicaron a enseñar la doctrina cristiana, ayudados con dibujos y grabados 
que mostraban pasajes bíblicos y con las imágenes religiosas que se trajeron de su natal España.